El enojo, la envidia, la tristeza y la frustración son sentimientos que emergen en los niños de manera natural. Ayudarles a aprender a lidiar con las emociones de una forma que promueva tanto la salud física como mental es trabajo de familiares y educadores.
Deben empezar a trabajar las emociones desde la infancia, incluso antes de que el niño o la niña comience a hablar, pero siempre abstenerse a decirles qué es lo que debe sentir y ser conscientes de que nuestras propias emociones sirven de modelo a imitar.
Los niños deberían tener la posibilidad de desarrollar relaciones sociales. Enfrentarse con las propias emociones les ayudará a ser más competentes cuando establezcan interacciones sociales.
A continuación teneís un enlace donde encontraréis una explicación más detallada sobre las emociones.
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Esperamos que haya sido de vuestro interés.

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